Calle Quitapenas nº37, 29017 Málaga, España
Ubicada a solo 100 metros de la playa de El Palo, Calle Quitapenas 37 es una casa vacacional en Málaga que ofrece un espacio amplio con vistas al mar y aparcamiento privado disponible por un cargo adicional. Esta propiedad de una sola habitación cuenta con balcón y patio, ideales para disfrutar del aire libre.
La casa se encuentra a 5,4 km del Mirador de Gibralfaro y aproximadamente a 21 km del aeropuerto de Málaga. Los huéspedes pueden practicar actividades cercanas como ciclismo, pesca, piragüismo y senderismo a lo largo del paseo marítimo que rodea la zona.
El alojamiento incluye tres dormitorios independientes y dos salones amueblados con sofás y áreas de descanso. La cocina americana está completamente equipada con horno, placa de cocción, lavavajillas, microondas, frigorífico, así como cafetera y tostadora. Los tres baños disponen de bañeras o duchas e incluyen artículos de aseo gratuitos como champú y jabón corporal. Entre las comodidades adicionales destacan el aire acondicionado con controles individuales, calefacción, caja fuerte, plancha y tabla para planchar, escritorio para trabajar, armarios amplios además de ropa blanca que incluye toallas y sábanas.
Los huéspedes en Calle Quitapenas 37 cuentan con WiFi gratuito en toda la propiedad junto con acceso a reproductor multimedia en los televisores pantalla plana ubicados en las salas. Las medidas de seguridad comprenden detectores de humo y alarmas contra monóxido de carbono, entre los servicios se ofrece asistencia en el mostrador turístico. En las zonas exteriores hay terrazas soleadas amuebladas con balcones o patios donde relajarse disfrutando las vistas emblemáticas.
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La casa estaba situada justo al otro lado de una pequeña carretera que daba acceso a la playa, con una terraza fantástica desde donde se veía el mar. La propiedad era amplia y contaba con todo lo necesario, incluyendo una cocina completamente equipada y tres baños. Las camas resultaron muy cómodas y el barrio ofrecía muchas tiendas independientes además de un mercado cubierto para comprar productos frescos. A pocos minutos caminando había paradas frecuentes de autobús que llevaban al centro de Málaga en menos de siete minutos. Los anfitriones mantuvieron una comunicación fluida y brindaron recomendaciones locales muy útiles.



